Dentro de los árboles frutales, los de hueso ocupan un lugar muy especial por la calidad y variedad de sus frutos. Se caracterizan por tener una semilla dura en el centro, protegida por una pulpa carnosa que se consume fresca, en repostería o transformada en mermeladas y aceites.
Árboles frutales de hueso
Variedades más habituales
En nuestro vivero encontrarás diferentes especies de este grupo, cada una con su propio encanto:
- Cerezos, conocidos por su floración primaveral y las cerezas dulces de inicio de verano.
- Ciruelos, con variedades de distintos colores y sabores.
- Melocotoneros y nectarinos, clásicos del verano, jugosos y aromáticos.
- Albaricoqueros, tempranos y muy apreciados en repostería.
- Olivos, productores de aceitunas y aceite, símbolo de nuestra cultura agrícola.
- Azufaifos, más singulares, con frutos nutritivos y resistentes a la sequía.
Ventajas de tener frutales de hueso
Además de la producción de fruta, son árboles muy valorados por su floración ornamental, la facilidad de cultivo en suelos bien drenados y su buena adaptación a climas variados.
Tanto en pequeños huertos familiares como en plantaciones más amplias, aportan belleza y abundancia cada temporada.
Un recurso tradicional y actual
Las frutas de hueso forman parte de la dieta mediterránea desde hace siglos, y siguen siendo hoy un recurso esencial por su versatilidad en la cocina.
Si quieres ampliar tu huerto, puedes descubrir también otras especies en nuestro apartado de árboles frutales, donde encontrarás variedades de pepita, cítricos y frutales menos comunes.
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