Picea abies "Nidiformis", abeto rojo cultivado en maceta
La Picea abies ‘Nidiformis’ es una conífera enana de crecimiento lento, forma redondeada y ramas densas que crean una característica depresión central, semejante a un nido. Su follaje perenne, verde fresco y compacto aporta estructura al jardín durante todo el año.
Cómo es la Picea abies ‘Nidiformis’
Este cultivar desarrolla un porte bajo, ancho y ligeramente aplanado. Sus ramas crecen de forma horizontal o suavemente ascendente, formando una mata compacta y bien ramificada.
Durante sus primeros diez años suele alcanzar aproximadamente 40-60 cm de altura y 80-120 cm de anchura. Con muchos años y en condiciones favorables puede llegar a medir alrededor de 1,5-2 m de altura y 2,5-4 m de diámetro, por lo que conviene dejarle espacio suficiente para desarrollarse.
Una conífera ornamental para espacios pequeños
Su crecimiento lento y su porte extendido permiten utilizarla como ejemplar aislado, en la parte delantera de parterres o combinada con brezos, vivaces, gramíneas y otras coníferas compactas.
No es adecuada para formar setos altos ni pantallas de ocultación, ya que mantiene un porte bajo y abierto en anchura.
Cultivo y cuidados del abeto enano
Orientación y resistencia
La Picea ‘Nidiformis’ crece mejor en una orientación de sol o semisombra luminosa. En zonas de veranos suaves puede cultivarse a pleno sol.
Es una conífera muy resistente al frío y puede soportar aproximadamente entre –30 y –35 °C una vez bien establecida. Está especialmente indicada para zonas frías, de montaña y regiones con inviernos intensos.
Tolera peor los ambientes extremadamente cálidos y secos. En climas mediterráneos calurosos necesita suelo fresco, acolchado y protección frente al sol más intenso.
Puede cultivarse en zonas próximas al mar cuando está protegida del viento marino directo, pero no tolera bien la sal depositada sobre el follaje ni los suelos salinos.
Suelo y riego
Puede adaptarse a distintos tipos de suelo, pero no conviene plantarla en terrenos muy calizos, secos o pesados. En maceta necesita un recipiente amplio, estable y provisto de buenos orificios de drenaje.
Una vez establecida tolera periodos cortos de sequedad, aunque conserva mejor su follaje cuando dispone de humedad moderada y constante.
Se recomienda riegos regulares mientras es joven.
Abonado y poda
Puede abonarse al comienzo de la primavera con un fertilizante equilibrado para coníferas o plantas ornamentales. En suelos pobres resulta útil aportar compost bien maduro o humus alrededor de la planta, evitando cubrir el cuello.
No necesita podas de formación. Su porte compacto y redondeado se desarrolla de manera natural.
Usos en el jardín
- Rocallas y jardines de bajo mantenimiento.
- Borduras y parterres.
- Cultivo en maceta.
- Ejemplar aislado.