Citrus x sinensis "Washington Navel" - Naranja Washington Navel
El naranjo Washington Navel produce naranjas grandes, dulces, aromáticas y prácticamente sin semillas, especialmente apreciadas para consumir frescas. Es un cítrico de hoja perenne que puedes cultivar en el jardín o mantener en una maceta amplia.
¿Cómo es el naranjo Washington Navel?
El Washington Navel es un naranjo de crecimiento medio y copa redondeada, ligeramente abierta o caída. En comparación con otros naranjos, presenta un vigor moderado y forma un árbol equilibrado, ornamental durante todo el año.
Sus flores blancas, conocidas como azahar, son muy aromáticas. Después de la floración aparecen naranjas de calibre grande, piel naranja intensa y un característico ombligo en el extremo del fruto.
Plantado en tierra, el naranjo Washington Navel puede alcanzar aproximadamente 4 o 5 metros de altura, con una anchura semejante si se deja crecer libremente.
Naranjas dulces, grandes y sin semillas
Las naranjas Washington Navel destacan por su pulpa firme, dulce y aromática, con buen equilibrio entre azúcar y acidez. Normalmente no contienen semillas porque sus flores carecen de polen funcional y presentan óvulos poco viables.
La piel es de grosor medio, ligeramente rugosa y relativamente fácil de retirar. Es una variedad especialmente indicada para comer fresca, preparar postres o añadir sus gajos a ensaladas.
Es una variedad de recolección temprana o de media estación. En condiciones mediterráneas, sus frutos suelen madurar entre finales de otoño e invierno, aunque la fecha exacta cambia según el clima y la zona de cultivo.
¿Dónde plantar un naranjo Washington Navel?
Orientación y resistencia
Colócalo en una ubicación de pleno sol, donde reciba al menos seis horas diarias de luz directa. Las orientaciones sur, sureste o suroeste favorecen la floración, la maduración y la acumulación de azúcares en las naranjas.
El naranjo Washington Navel se desarrolla mejor con temperaturas aproximadas de 13 a 30 °C.
Conviene protegerlo cuando se anuncien heladas con una manta térmica.
Suelo, riego y mantenimiento
Prefiere terrenos fértiles, profundos y bien drenados. Evita los suelos compactos o las zonas en las que el agua permanezca estancada, ya que sus raíces son sensibles a la falta de oxígeno.
Mantén el terreno ligeramente húmedo durante la primavera y el verano, pero deja que la capa superficial se seque antes de volver a regar. En invierno reduce la frecuencia.
Desde el inicio de la brotación hasta finales del verano puedes aplicar un abono para cítricos que incluya nitrógeno, potasio, magnesio y micronutrientes.
No necesita podas intensas. Retira las ramas secas, dañadas, cruzadas o que crezcan hacia el interior de la copa. También se deben retirar los brotes por debajo del punto de injerto.